Cofradía del Señor de las Tribulaciones

Si hay una imagen que defina la puesta en escena de la Semana Santa de la capital tinerfeña, es sin lugar a dudas la de El Señor de las Tribulaciones, venerada en la iglesia de San Francisco de Asís. La devoción mostrada por los fieles no se debe tanto por su identificación iconográfica, ni siquiera por su calidad artística, sino más bien por la capacidad interna que la obra contiene, capaz de transmitir todo un mundo todo un mundo interior, impregnado de ternura y serenidad. Aquí, el Redentor inicia los momentos más aterradores de su Pasión; ha sido maltratado y coronado de espinas. Comienza su tribulación. Aparece ante el mundo solo, aceptando la voluntad del Padre sin protestas ni reservas. En medio de algarabías callejeras, llega hasta el Calvario humildemente y en silencio. Nosotros queremos solemnizar aquellos terribles momentos de Nuestro Señor en un paso profesional, engalanándolo con el mayor cariño -sin perder con ello el verdadero sentido cristiano de estos días santos- para aprender de Él la razón de la vida, del sufrimiento y del amor. Las principales vías del santacrucero barrio de El Toscal vuelve a contemplar el rostro de Dios que emerge del resplandeciente altar cuajado de flores, las coplas espontáneas son agradecimientos de fidelidad a Aquel que la vida por nosotros. Y desde aquí deseamos escuchar, para alivio de nuestro cansancio espiritual, el Salmo 80: "En la tribulación me invocaste y te libré".


Plegaria al Señor de las Tribulaciones

Señor de las Tribulaciones.
 Ante tu imagen venerada
 quiero reconocer mi maldad y mi pecado,
 pero confío en tu bondad infinita
y en tu perdón. Te amo y quiero amarte
 siempre. Renuévame, Señor.
 Hazme de malo, bueno; de pecador ingrato,
amigo fiel tuyo hasta la muerte.
 Mírame, Señor de las Tribulaciones,
 como hijo consagrado a Ti.
 Te lo pido por la intersección
 de nuestra Madre, la Virgen de la Soledad.
 A ti que vives y reinas
 por los siglos de los siglos.  Amén

 


Si eres devoto del Señor de las Tribulaciones, te invitamos a pertenecer a su cofradía:
   
¯ Vivir en fraternidad todos los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
   
¯ Dar culto público a Cristo en su Pasión.
   
¯ Ayudar a los más necesitados.
   
¯ Madurar en la fe.