EL NACIMIENTO
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Suena la música. El presbiterio o escenario representa el mercado de Nazaret. Los cuatro vendedores se distribuyen por todo el espacio; en el suelo, delante de cada uno, estarán colocadas las mercancías: naranjas, vino, alfombras, ánforas. José y el resto de compradores caminan de un puesto a otro, fingiendo conversar entre sí y con los vendedores. La música suena de fondo. Al aparecer los trompeteros, que acompañan al mensajero del gobernador, cesa la música y tanto compradores como vendedores escuchan expectantes.
VENDEDOR 1: ¡Vendo naranjas! Las mejores naranjas de Cesárea, dulces y jugosas. ¡Naranjas! ¡Ricas naranjas!
VENDEDOR 2: ¡Tengo vino de Caná! El vino que ahuyenta las penas. ¡Comprad este vino!
VENDEDOR 3: ¡Alfombras! Lujosas alfombras de Persia. ¿Quién compra mis alfombras?
VENDEDOR 4: ¡Ánforas! ¡Ánforas de Oriente y de Egipto! Ánforas para perfumes, para vino, para esencias...¡Tengo ánforas!
Se oyen las trompetas. Aparece el mensajero del gobernador acompañado de dos trompeteros. Una vez en el centro del mercado, las trompetas suenan de nuevo.
MENSAJERO: (Lee en el pergamino.) ¡Pueblo de Nazaret! Nuestro emperador, el gran César Augusto, ordena a todos los habitantes del Imperio, que se inscriban en el censo, que ha de hacerse en el lugar de origen de cada uno. Así nuestro excelso y loable emperador, conocerá cuantos son sus vasallos.
Las trompetas suenan por tercera vez y mensajero y acompañantes desaparecen por un extremo. Compradores y vendedores hablan manifestando indignación.
VENDEDOR 1: (Al resto de personajes.) ¿Habéis oído, amigos?
COMPRADOR 1: Los romanos aprietan las cadenas.
VENDEDOR 2: Pretender controlarnos aún más.
COMPRADOR 2: Controlarnos... y fastidiarnos de paso.
VENDEDOR 3: ¡Vete a saber para qué quieren el censo!
COMPRADOR 3: Seguro que piensan subir los impuestos, y así no podremos escapar ninguno.
VENDEDOR 4: ¡Es una vergüenza, una vergüenza aguantar esto!
COMPRADOR 4: Sí, sí... ¿Y quién es el valiente que se opone?
COMPRADOR 5: Habrá que obedecer las órdenes. Cualquiera se arriesga a ser crucificado.
JOSÉ: Cierto, tendremos que hacer lo que dicen. (Pensativo.) Lo siento por María.
COMPRADOR 1: (A José.) Vuestro hijo nacerá pronto, ¿verdad?
JOSÉ: Sí, amigo, sí. Y el viaje hasta Belén es largo y pesado.
Música ambiental. Los vendedores se llevan sus productos. Disminuye la intensidad de las luces hasta quedar en penumbra. Entran María y José, acompañados de ocho caminantes; algunos pueden ser un grupo de compradores y vendedores. Caminan lentamente. Se detienen en el centro del presbiterio o escenario. Fin de la música.
MARÍA: No puedo más, José. Estoy cansada.
JOSÉ: ¡Ánimo, María! Ya se ven las luces de Belén. Pronto llegaremos.
CAMINANTE 1: ¡Pobrecilla! Demasiado está aguantando sin quejarse. ¡Menuda nochecita! Descansemos un poco.
María se sienta en el suelo ayudada por José. El resto de caminantes busca acomodo a su alrededor.
CAMINANTE 2: ¡Y menos mal que al muchacho no le dio por nacer en mitad del camino!
CAMINANTE 3: Mira que hacernos atravesar el país entero sólo para anotarnos en un papiro de esos... ¡Romanos sinvergüenzas!
CAMINANTE 4: Ya las pagaran todas juntas cuando llegue el Mesías.
CAMINANTE 5: (Vengativo.) Seguro. Ese les va hacer tragar tanto papel y tanta ley y tanto César Augusto.
CAMINANTE 6: (Alegre.) ¡Qué fiesta organizaremos entonces! ¡Una fiesta tan grande como cuando la cosecha sale buena!
CAMINANTE 7: ¡Y nosotros que lo veamos, amigos! Dicen que los profetas anuncian grandes cosas para ese momento.
CAMINANTE 8: ¿Sabéis lo que decía mi abuelo? Que ese día el lobo y el cordero serán vecinos y no pelearán. ¿Os lo imagináis?
JOSÉ: (Esperanzado.) ¡Eso sí que será vivir con tranquilidad y sin sobresaltos!
CAMINANTE 1: (Escéptico.) Bueno, bueno muchachos, seguid hablando, que la noche está bonita y vuestras palabras también... Pero, ¿sabéis lo que yo creo? Que o Dios se quedó dormido o el Mesías se equivocó de camino.
CAMINANTE 2: (Pesaroso.)Es verdad. ¡Hace tanto tiempo que esperamos un libertador!
CAMINANTE 3: Yo no me desespero... Dios tiene su hora... Sí Él prometió, Él cumplirá.
JOSÉ: (Se dirige a María que intenta incorporase.)¿Qué te pasa, María? (José y los caminantes también se incorporan.)
MARÍA: (Puesta en pie.)Sigamos caminando, José. Tenemos que llegar a Belén cuanto antes. (Caminan todos hacia la salida. María, José y dos caminantes salen los últimos.)
JOSÉ: (Sosteniendo a María.) No te preocupes descansaremos en la posada.
CAMINANTE 4: Lo malo es que con tanta gente que acude estos días a Belén, no sé si encontraremos sitio en la posada.
CAMINANTE 5: No seas agorero y camina. Algún hueco quedará para nosotros.
Música suave. Luces apagadas. La escena siguiente se desarrolla fuera de la vista del público
JOSÉ: (Gritando.) ¡Posadero!
POSADERO 1: ¿Quién llama a estas horas?
JOSÉ: Soy José, descendiente de David. Vengo de Nazaret con mi esposa María. Necesitamos una habitación para pasar la noche.
POSADERO 1: No hay ningún hueco libre. Esto está lleno de viajeros como vosotros. Id a buscar a otro lugar. (Golpes en una puerta. Segunda posada.)
POSADERO 2: ¿Qué deseáis tan tarde?
JOSÉ: ¿Puede alojarnos por esta noche?
POSADERO 2: No queda nada libre. Lo siento. (Golpes de nuevo. Tercera posada.)
POSADERO 3: ¿Qué golpes son esos? ¿Qué queréis?
JOSÉ: Mi mujer va tener un hijo. Venimos desde Nazaret y está agotada.
POSADERO 3: Lo siento mucho, todo está lleno. Pero... Esperad un momento, si no os importa podéis cobijaros en el establo. Al menos allí estaréis a cubierto.
JOSÉ: Gracias posadero. Vamos María.
(Luces encendidas. Música suave. En el centro del presbiterio o escenario María, sentada en un taburete o banqueta baja, sostiene cariñosamente al niño. José, de pie, se inclina sobre ello y les contempla.)
MARÍA: Mira como se ríe, José. Es un niño precioso.
JOSÉ: Claro... ¡Y se parece a ti! ¡Te quiero, María!
MARÍA: Yo también, José. Y a Jesús porque... ¡se llamará Jesús como dijo el ángel!
Suena el "Gloria" unos segundos, después se queda de fondo y se escucha a los ángeles hablar con entusiasmo y alegría.
ÁNGEL 1: ¡Despertad, pastores! No temáis. ¡Traemos una gran noticia!
ÁNGEL 2: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.
ÁNGEL 3: Y aquí tenéis la señal: encontraréis al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
ÁNGELES: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres que aman al Señor.
FIN